La increíble historia de Anna Kiesenhofer, la doctorada por la UPC que ganó una medalla de oro olímpica

Los últimos Juegos Olímpicos nos han traído todo tipo de sorpresas. Su celebración, a pesar de haberse visto todavía afectada por la COVID-19, ha demostrado que, poco a poco, empezamos a salir de la pandemia y a recuperar las actividades de antes, y lo más importante: nos han dejado con anécdotas e historias dignas de ser explicadas.

Y es que el circuito internacional de Fuji vivió estas olimpiadas una historia digna de película. Con solo 30 años, la matemática y ciclista Anna Kiesenhofer ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio. Kiesenhofer competía contra 66 rivales provenientes de 40 países en la categoría amateur, sin ningún equipo, sin entrenador, y siendo prácticamente una desconocida.

¿Quién es Anna Kiesenhofer? La doctora en Matemáticas por la UPC y medallista de oro olímpica que sorprendió a todo el mundo

Anna Kiesenhofer es una joven matemática de 30 años originaria de Austria. Después de estudiar matemáticas en la Universidad Técnica de Viena y obtener un diploma de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, Kiesenhofer completó su doctorado en Barcelona, en la Universitat Politècnica de Catalunya, en 2016. Durante su estancia a la UPC, Kiesenhofer no dejó de banda su mayor afición, el ciclismo, y pasó a formar parte del equipo aficionado de ciclismo ubicado en Sant Feliu de Guíxols, además de entrenar con la selección catalana en la Cerdaña.

Doctorada por la UPC, ciclista y matemática austríaca, antes de centrar su carrera deportiva al ciclismo, Kiesenhofer competía al triatlón y al duatlón, pero después de una lesión que le dificultaba correr decidió cambiar de deporte. Su carrera deportiva ha tenido altibajos por varios problemas de salud pero, a pesar de no pertenecer a ningún equipo profesional de ciclismo, y ser una auténtica desconocida, consiguió la victoria con más de un minuto de ventaja sobre la campeona mundial de 2019 y principal favorita, Annemike van Vluetuen.

Las matemáticas, las grandes aliadas de Kiesenhofer para ganar el oro olímpico

La prueba de ciclismo en ruta consta de 147 kilómetros y un desnivel total de 2.692 metros, exigiendo una gran concentración y resistencia para finalizar la carrera. Nada más sentir el pistoletazo de salida, Kiesenhofer se colocó en el pelotón inicial con las favoritas y otros contrincantes, sin que ninguno de ellas se sintiera amenazada por la presencia de la austríaca. La carrera transcurrió con normalidad hasta escasos 40 kilómetros de la línea de meta, cuando Kiesenhofer emprendió una ruta en solitario, descolgándose de las contrincantes con quien había hecho gran parte del recorrido. De nuevo, nadie hizo caso de la presencia de la austríaca.

Así pues, en solitario y escapada del pelotón, Anna Kiesenhofer cruzó la meta después de casi cuatro horas sobre la bicicleta. Está claro que el esfuerzo la llevó a la victoria, pero los expertos también dicen que el hecho de ser matemática contribuyó a su victoria olímpica. La especialidad de Kiesenhofer en la contrarreloj, sumada a sus conocimientos matemáticos, la ayudaron en su victoria por escapada solitaria después de un error de cálculo del resto del pelotón.

Además del hecho de ser matemática, había otro factor que contribuyó a la victoria de Kiesenhofer: la prueba de ciclismo en ruta es la única que se ejecuta sin comunicaciones, al contrario que el resto de carreras profesionalizadas.

Todo esto provocó que la holandesa Annemike van Vleuten, estrella de Movistar y campeona mundial al 2019, cruzara la meta celebrando su segunda posición como si se tratara del primer puesto, ya que nadie la había podido avisar –por esta falta de comunicaciones- de que Kiesenhofer se había escapado del pelotón y que ya había llegado primera.

Anna Kiesenhofer durante la prueba de ciclismo en ruta de los JJOO Tokio 2020

Una historia de superación con un mensaje muy claro: nunca dejes de lado tus sueños

La victoria de Anna Kiesenhofer cogió a todo el mundo por sorpresa, incluso a ella misma. Sin embargo, la suya es una historia de superación con un mensaje muy claro: nunca tenemos que dejar de lado nuestros sueños, ni de creer en nosotros.

Los deportes y las STEM están cada vez más vinculados. La intersección de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas ha creado nuevas oportunidades para la evolución tanto del deporte amateur como del profesional. Al frente de esta combinación están las mujeres capaces de las proezas más increíbles, convirtiéndose así en nueve modelos referentes para las nuevas generaciones, tal y como ha hecho Anna Kiesenhofer.

En La Mutua de los Ingenieros creemos en el deporte como una vía no solo para cuidarnos por fuera y por dentro, sino también para superarnos a nosotros mismos y llegar a cumplir nuestros sueños más increíbles. Por este motivo, si practicas deportes de riesgo, la Tarjeta Inspirit es tu mejor aliada, porque te garantiza una cobertura completa ante cualquier imprevisto practicando deportes de riesgo. Por otro lado, si eres estudiante de la UPC, tal y como lo era Anna Kiesenhofer, puedes disfrutar de un paquete de varios servicios, adaptados a tus necesidades. Actualmente, Kiesenhofer ha vuelto a Austria, donde trabaja como matemática y profesora en la Universidad de Lausana. Está muy emocionada por poder continuar con la investigación en este campo, y continuará practicando el deporte que le entusiasma, siempre que no afecte su salud.

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