Lo bueno: tenemos la carrera. Lo malo: se han terminado las vacaciones y septiembre llega repleto de agobio y de presión. Los colegas vuelven al trabajo, tienen proyectos entre manos y pueden alardear de la frase “al menos volvemos con las pilas cargadas”. Pero si tú no tienes planes laborales a corto plazo, deberías buscarte un trabajo.

Actualiza tu currículum y prepara una carta de presentación que no deje lugar a duda al seleccionador de que tú eres el candidato ideal. Además de tus dotes de comunicación escrita, deberás trabajar tu expresión tanto corporal como oral. Y eso es lo que trabajaremos en este post: te enseñamos a potenciar tus cualidades para poderte vender y encandilar a cualquier entrevistador.

 

Algunos apuntes esenciales

Adopta una actitud comercial

En el sector de los recursos humanos, existe la máxima de que “no solo hay que ser bueno, sino parecerlo”. Eso significa que no basta con tener un buen currículum sin “maquearte” también a ti mismo y adoptar una actitud comercial, como si tuvieras que vender un producto a comisión.

Para conseguirlo, realiza previamente un análisis exhaustivo de la empresa en cuestión.  Averigua cuál es la filosofía y los valores de la empresa, quienes la dirigen y cuál es su trayectoria. Qué tipo de clientes llevan o como comercializan sus servicios. No es lo mismo el perfil de una gran empresa que el de una PYME o startup. Te prestarán más atención al descubrir tu trabajo de campo que los títulos anotados en tu CV.

Y recuerda: cuida tu lenguaje y tus expresiones para que sean comerciales y demuestren tu don de gentes. Que vean que eres muy capaz de estar a la altura de cualquier circunstancia, cliente o situación.

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Conócete como profesional: ¿cuál es tu valor añadido?

Conocer el producto es fundamental para venderlo bien. Lo mismo pasa contigo. Antes de la entrevista, vale la pena hacerse algunas preguntas como: ¿En qué destaco? ¿Qué habilidades tengo? ¿Qué funciones se me dan mejor? Estas preguntas te ayudarán a conocerte mejor y a saber sacar partido de tus puntos fuertes.

Refuerza este punto haciendo alguna alusión en tu currículum o carta de presentación para luego demostrarlo en la entrevista.

 

Confía en ti mismo

La autoconfianza, expresada de forma sutil y equilibrada, puede transmitir valores positivos que captarán la atención del entrevistador. Recuerda que los nervios no sirven de nada y que siempre te beneficiará una actitud confiada y segura. Que vean que al menos tienes tablas.

Pero no te pases con la confianza porque también puede provocar un sentimiento de rechazo por parte del entrevistador y que te etiquete de pedante, egocéntrico y narcisista.

 

Sé discreto

Te puedes encontrar con entrevistadores que pregunten por tus experiencias en anteriores trabajos y la valoración que haces de esas empresas. ¡Atento! Esta pregunta tiene trampa y es importante que no te deshagas en malas palabras, quejas, o te pases de elevaciones. Valora tu experiencia de forma profesional y en cómo ha contribuido en tu evolución profesional y personal. Ten en cuenta que uno de los aspectos más importantes para un negocio es la confidencialidad, la discreción y el compromiso por parte de sus empleados.

 

Sé breve y conciso

Prepara tu puesta en escena y tu discurso para que sea breve y conciso. Una presentación tiene que parecer espontánea y a su vez transmitir esa sensación de orden a través de un relato estructurado y bien trabajado. Recuerda: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

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Usa referencias de calidad

Si tienes experiencias laborales anteriores a esta oportunidad, y tienes la oportunidad de pedir, pide referencias a tus antiguos compañeros y superiores, será un punto a tu favor. La reputación se labra con la opinión de los demás así que cuida a tus posibles prescriptores, nunca se sabe dónde te pueden catapultar unas buenas recomendaciones.

Lo dicho: no dejes que pase este mes para ponerte las pilas. Septiembre está lleno de nuevos retos y oportunidades. Como apuntaba un artículo del Huffington Post, “septiembre es el mes que anuncia el final del verano y el comienzo del otoño. Un mes lleno de promesas de cambio, de inicios. Lleno de voluntad por emprender nuevas cosas”.